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miércoles, 13 de noviembre de 2013

50 cosas sobre mí:

¡Buenos días! Estaba yo hoy mirando el twitter un poco cuando me he fijado en esta tendencia que hay últimamente de #50CosasSobreMí. Como podéis ver en entradas anteriores, de vez en cuando me gusta hablar sobre mí en algunas entradas. Por eso, aunque no sea en la red social, voy a intentar sacar hoy esos 50 detalles que espero que os hagan conocerme un poquito más:

1- Soy celíaca desde que nací.
2- Estuve al borde de la desnutrición a mis 2 años por lo anterior.
3- Me gusta tocar el piano, pero a él no le gusta que lo toque. =(
4- Soy universitaria.
5- Vivo en un piso de estudiantes.
6- Siempre me han dicho que soy muy inteligente, pero ya sabéis lo baja que está la media.
7- Tengo una estantería sólo para mis libros de fantasía.
8- Para quien no lo sea, soy muy friki, pero entre los frikis, en realidad no lo soy demasiado.
9- Me gusta la música metal, pero de niña me daba dolor de cabeza.
10- Hasta que cambió mi metabolismo, estaba como un palo de flaca.
11- Mi madre tuvo cáncer 2 veces en mi infancia, ahora está bien, pero me marcó.
12- Me gustan las mates. =)
13- Tengo cerca de 200 lunares.
14- Mi familia probablemente proviene de irlanda.
15- No me gusta la ropa rosa.
16- Las mucosas de mi cuerpo son muy delicadas, lo que me hace enfermar con frecuencia.
17- Tengo mala memoria.
18- Tengo los ojitos de papá. =D
19- Tengo la nariz de mamá. ¬¬
20- Mido 1`70 m.
21- Empecé a escribir a los 12 años tras enamorarme por primera vez.
22- Me he enamorado 2 veces.
23- Pero he amado sin enamorarme. =)
24- Tengo 20 años.
25- Mi plato favorito es el arroz a la cubana.
26- No como casi fruta, porque me sienta mal.
27- No tomo casi lactosa porque me sienta mal también.
28- Mi color favorito es el Vino de Burdeos (o rojo).
29- Tengo sentido de la responsabilidad y sensibilidad.
30- Me cuesta adaptarme a las convenciones sociales.
31- No veo la tv casi nunca.
32- Estuve en un grupo de teatro aficionado por 6 años.
33- A veces soy vehemente.
34- No soporto la incultura.
35- Tengo ideas políticas.
36- Me gustan los puzzles.
37- Mi hermana y yo nos llevamos 5 años, pero siempre somos buenas amigas.
38- Sostengo que hay una gran carga genética sobre la forma de sentir y de comportarse. Incluso la bondad y maldad.
39- Me pillé una depresión cuando murió mi abuela, sin darme cuenta.
40- En mi casa, siempre ha habido animales.
41- Siempre me ha gustado cuidar de las plantas y cocinar, pero nunca he sido femenina.
42- No me gusta ir de compras.
43- Me encanta nadar y bucear.
44- Pienso que todos somos nuestros fallos y virtudes.
45- Mi padre me ha enseñado mucho, sobretodo sobre los hombres.
46- Mi madre me ha enseñado mucho.
47- Me gusta la gente buena.
48- La clave para conquistarme es quererme primero.
49- Como mujer joven, ya tengo la facultad de ver humanidad en toda persona, por eso nunca odio, y por eso puedo amar. =D
50- Mi vida suena a novela cuando la cuento.


Atte!

martes, 27 de agosto de 2013

"El temor de un hombre sabio": Los Adem

¡Hola a todos! Hoy os traigo una entrada que no es exactamente una reseña, pero algo parecido. Y es que os quiero hablar del libro de "El temor de un hombre sabio", de Patrick Rothfuss. Como muchos sabréis, éste es el 2º (y último editado en estos momentos) libro de la trilogía de "Crónica del Asesino de Reyes", que pronto será llevado a la pequeña pantalla.

Podría hacer una extensa reseña de este libro de más de 1000 páginas, pero lo que en realidad quiero es hablar de una de las partes de éste: Ademre. Éste es el nombre de una civilización que vive en las montañas, escondiéndose entre las rocas del fuerte viento que arrecia siempre. Los Adem son los habitantes del lugar, rubios y de ojos grises. Su pueblo está dividido en tribus con distintas escuelas que practican diferentes estilos de lucha, y cuando llegan a cierto nivel se les otorgan unas características ropas color sangre con las que se les consideran guerreros formados. Consideran que mostrar los sentimientos con expresiones faciales es algo poco civilizado y con matices poco claros, y por tanto, salvo en la intimidad, muestran expresiones imperturbables, y expresan lo que sienten con gestos de las manos.
Pues bien, este pueblo tiene unas particularidades espaciales que aprecio sobremanera. Como entenderéis, allá donde va una mujer se encuentra con personas que piensan que existe inferioridad intelectual o diferencias de gustos con los hombres, así que esto me conmovió un tanto lo que encontré. Los Adem son un pueblo guerrero, pero quienes se consideran mejores mercenarios son las mujeres, debido a su temple, a que no son violentas, a que se centran y maduran rápido. Por esa misma razón son las que se vuelven maestras después para las nuevas generaciones.
Además, los Adem son un pueblo de sexualidad abierta. Como le dice al protagonista su maestra: "¡Bárbaros! Se me había olvidado lo atrasados que sois. Mi rey poeta también era así. Tardó muchísimo en comprender la verdad: que existe una gran diferencia entre el pene y el corazón". Esta frase va tanto para hombres como para mujeres, por supuesto. Uno puede tener sexo con amor, puede cocinar con amor, puede comer con amor, puede hacer algo con amor, tratar a alguien con amor, pero también se puede hacer sin amor, y generalmente sin crítica, salvo si es sexo, claro, hahahaha...
Pues bien, en otra ocasión él le habla de otra joven y ella se exaspera al pensar que él pueda pensar que ella no ha estado mientras con otros hombres. Él le responde que no, que eso da igual, y ella le dice que eso es porque ha alcanzado un grado de civilización. Con estas palabras estoy completamente de acuerdo, esconder tu cuerpo, negar tu sexualidad o ser obligado a aceptar un convenio de monogamia en cuanto conoces a alguien es algo antinatural, incivilizado y además una imposición moral impertinente.
Con esta opinión os dejo por hoy. ¡Hasta pronto!

Atte!



martes, 20 de agosto de 2013

La sangre de tus venas

Hiriente corazón herido, henchido en plata de orgullo fehaciente, que no encuentra reposo en la noche. Hermoso color de tus venas desplegadas por los dedos en tus manos heladas que solventan los dolores que acrecentan con sus labios. Fuertes tormentas que calman con su fuerza tósigo inmanente de tus ojos. Pervertidas, desmañadas mentes resecas ante un hielo que las quema y las ofusca, con un latir de iris pálido, extraviado, que palpa las palmas frías y no percibe, anonadado, y se aleja, y esperando otra vez el álgido clamor de la ignorancia encuentran un cálido frescor que los desquicia. Y así, vehemencia y parsimonia, como hermanas unidas por la sangre de tus venas, acaban en las palmas de tus manos que claman la tormenta una vez más.

lunes, 10 de junio de 2013

El alma que me acompaña




Durante mucho tiempo tuvo lugar mientras dormía imágenes de este viejo edificio de piedra fría y silenciosa. Iba buscando sencillamente entre sus puertas todo aquello que deseaba, o simplemente me sentaba observando el blanco impoluto de las nubes. Me encontraba ante un devenir de horas que vivía realmente con mi cuerpo postrado laso entre las sábanas. Y allí mientras no había nada en que pensar encontraba la paz que muchos llaman meditación, encontraba en mi mente el lugar y el tiempo que nos falta. Encontraba la tranquilidad.
Siempre callé. Ahí estaba el alma que me acompaña.